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Reflexión sobre el tiempo

Al comenzar un año muchos se preguntan: ¿En qué año estamos en realidad ?.

Como todos los amigos saben, como la figura de Roma, pero el calendario juliano (creado por Julio César) dejó de estar en uso cuando el Papa Gregorio XIII Ordenó la creación de un nuevo calendario considerando la fecha del nacimiento de Cristo. Para hablar de esto y la trascendencia que tuvieron un hecho hecho, conversamos con el Padre Oswaldo Agudelo.

Rev. Padre Oswaldo Agudelo

Rev. Padre Oswaldo Agudelo
Parroquia Nuestra Sra. de los Lagos

Cuando el Papa Gregorio mandó a los expertos a crear el calendario, solo contaban los cuatrocientos y pico de años que tenían pasado, pero no teniendo en cuenta que el año no era 365 días exactos, son esos días y 6 horas más en cada año. Si sumamos esas 6 horas en los casi mil quinientos años que pasaron, veremos que hay un desfase de casi 4 años. Al acomodarlos en la Historia. ¿Por qué? ¿Por qué? "Antes de Cristo, y eso se ha podido comprobar porque, por ejemplo, cuando Herodes mandó matar a los niños, en el año uno, o parte del año cero, en que Jesús acababa de nacer, pero en realidad era el último en matar antes de Cristo, lo que confirmaba que Jesús nació en el año anterior a Cristo y murió en el año 29, pero murió con 33 años.

No sé el día exacto del nacimiento de Cristo, solo hacemos un cálculo aproximado. Esas eran fechas de fiestas paganas que poco a poco la iglesia cristianizó, para mí esa dimensión, era como una especie de catequesis para lo que desaparecía y entraba el cristianismo en la Historia de la Humanidad.

De igual forma, la Pasión de Cristo debió ser el 15 de abril del año 29 de nuestra Era Cristiana - corriendo el calendario 4 años -, en la luna de Nisán (primer mes del calendario hebreo bíblico). Cuando leemos al historiador judeo-romano Josefo, cuando Cristo fue prendido en el huerto de los olivos, él nos dice que "se empeñó a la luna de Nisán", un momento muy importante en la historia del cristianismo, porque muchos de los grandes hechos ocurrentes en esa luna. Si leemos los evangelios, todos coinciden en las fechas, y vemos que en ella luna, es un momento importante que era un momento para acercarse más a Dios. Por eso cada vez que Nuestro Señor iba a hacer algo relevante, leemos "y se apartó a solas a orar". Si uno observa eso, verifique que el Señor no haga nada sin antes orar.

En el evangelio de Juan uno encuentra cosas fundamentales, por ejemplo sabemos que María era el nombre de la Virgen. También por él sabemos que Jesús nació a la medianoche, pero si hablamos desde el punto de vista teológico destacamos que, para los judíos el día comenzaba a las 6 de la tarde, cuando Nuestro Señor nace, la Palabra se hizo carne. Pensemos ¿a qué hora nace?, ¡a la medianoche de la luna de Nisán!, ¡a partir de ahí se empiezan a contar cada nuevo día a la medianoche!. Cristo no solo cambió la forma de contar los años, sino también la forma de contar las horas y los días. En el antiguo horario latino, los romanos contaban la hora tercia, la hora nona, la hora sexta…y así. La hora tercia no eran las tres, eran las 9 de la mañana. La hora nona era el mediodía, y la hora sexta eran las tres de la tarde.
Por eso Cristo llega al Monte Calvario a las once de la mañana, fue crucificado a las 12 del mediodía, en el culmen del día y muere a las 3. Por eso lo quieren descender de la cruz y enterrar antes de las 6, que era un nuevo día. Cuando los fariseos le habían pedido que demostrara que era el hijo de Dios Él les respondió: “Raza de víboras, no tendréis sino una prueba y es la prueba de Jonás”, que eran los tres días que el profeta estuvo en el vientre de la ballena. Los mismos tres días que pasaron hasta que Jesús resucitó.

Nuestro Señor era el redentor no solamente de nosotros, sino de toda la Humanidad, Jesús con su muerte venció al pecado, venció a la muerte y acabó con el dolor. Eso no lo entendemos si no es bajo el punto de vista teológico. Jesús baja a los infiernos, y las almas condenadas lo primero que tenían que hacer era postrarse ante el hombre Dios. Desde Adán estaban en una especie de limbo todas las almas esperando la llegada de Jesús, y es con Él que suben al paraíso, porque las puertas estuvieron cerradas hasta la redención. Es una belleza, esa es la historia del tiempo, por eso el ser humano no entiende la concepción de eternidad. Porque la eternidad es un eterno presente. Lo que hicimos con 10, 15 o 20 años, a nosotros ya se nos olvidó, pero Dios vive un eterno presente, es lo que llamamos el libro de la vida. Lo que nos espera es algo que ni ojo vio, ni oído escuchó, ni mente humana alcanzó a concebir, pero eso solo lo entendemos en la dimensión en que abrimos nuestra capacidad para tener ese don de sabiduría. Lo que nos lleva a creer en Dios, es la razón.

Tú solo llegas a la fe profunda, a través de un proceso de razonamiento profundo, porque cuando la razón es Usada para la fe, a eso se llama la fe pura. Cuando el quito a la fe la razón se llama fanatismo. Pero si quito la fe a la razón, se llama idiotez. Por eso la confesión rompe el eterno presente. para que en el momento del libro de la vida, cuando seamos juzgados, no seremos juzgados por unos hechos que ya estén en la mente misericordiosa de Dios ya no existen.

El concepto del tiempo en la iglesia católica es una belleza.

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