Ambrosio Hernández, la voz de la credibilidad

Ambrosio Hernández es de esas figuras que cuando uno lo ve en persona, lo saluda como si lo conociera de siempre

Y es que por varias décadas ha sido parte de nuestras vidas, compartiendo con nosotros, en la sala de casa, las noticias y los momentos más emotivos o interesantes de todos estos años. Con su gesto amable, su tono equilibrado de voz y su habitual discreción, es uno de los periodistas y presentadores de la televisión más admirados y queridos por el público. En este mes que se celebra el Día del Padre, quisimos saber un poco más sobre otros aspectos de su personalidad y que él nunca nos cuenta en las noticias.

Ambrosio Hernández nació en Cienfuegos, Cuba, pero se crió en el pueblo de Cruces. Cuando el régimen comunista usurpó el poder, Ambrosio salió de la Isla en los años sesenta, en uno de los llamados Vuelos de la Libertad que salían de Varadero. Él tenía doce años y viajó junto a su mamá, su abuela y su padre de crianza. Aterrizaron en el aeropuerto de Opa-locka, y desde allí fueron a la Torre de la Libertad, el refugio donde se procesaba a los cubanos recién llegados y en esa época se les instaba a irse hacia el norte, rumbo a New Jersey, Boston y demás. Su familia que los reclamó, vivía en Cayo Hueso desde los años cincuenta, y después de pasar unos días con ellos, se fueron a Chicago donde tenían más familiares. Su papá biológico aún vive en Cuba y en una ocasión estuvo aquí en Miami de visita. A su padrastro, con el que Ambrosio vive desde que tenía menos de cinco años, también le dice papi, por lo que se siente afortunado de tener dos padres. Ningún familiar suyo tuvo que ver con los medios de comunicación, pero Ambrosio recuerda cómo aún siendo niño, jugaba pelota en la calle y escuchaba Radio Reloj. En aquellos días se vivía con las puertas de las casas abiertas, había un matrimonio bien mayor que solía tener puesta esa estación, entonces él dejaba lo que estuviera haciendo y se sentaba con ellos. Sobre esto nos dice: “La radio fue mi primera pasión y lo sigue siendo”. Él no ha vuelto a ir a Cuba, solo estuvo unas tres veces en la base Naval de Guantánamo durante la crisis de los balseros. Ambrosio tiene dos hijas ya mayores, de la primera tiene dos nietos de 9 y 11 años. En Cuba aún le queda gran parte de su familia. Actualmente está comprometido.

Ambrosio, hace poco que se celebró otra edición de Cuba Nostalgia, ¿qué nostalgia tienes de Cuba?

Mi niñez, jugar pelota en la calle, caerme, levantarme, ir al río, jugar con los amigos, formar parte del grupo de la iglesia y mi familia, porque siempre hemos sido muy unidos.

Como cubano, ¿cuál es tu plato favorito?

¡Ah, los tostones!, un buen bistec de pollo a la plancha con arroz. Pero los tostones yo no me canso de comerlos, ¡puedo comer tostones todos los días de mi vida!. 

¿Cuál ha sido la mayor lección de tu padre de crianza?

La de ser un hombre responsable, ser trabajador, de palabra y de familia.

¿Qué lecciones le has repetido tú a tus hijas?

Lo mismo que me enseñaron a mí, a ser trabajador, que hay que trabajar duro, y ser siempre agradecido con la gente que lo ayuda a uno. Mis hijas han salido así, muy trabajadoras.

AMBROSIO EL COMUNICADOR

Ambrosio inició su carrera periodística en la radio de Chicago en 1980 como presentador de noticias para Radio Latina AM y luego Radio Ambiente FM. Más tarde se mudó a Miami en 1984, donde trabajó en WOCN, Unión Radio y también para SuperQ FM, estación hermana de la WQBA, “La Cubanísima”. En 1985, comenzó su larga carrera en la televisión en la estación WSCV Canal 51 como presentador de noticias. En 1987 se trasladó al Canal 23 de Univisión como presentador del noticiero 5:30 en Punto y pasó a la cadena Univisión como presentador de los programas Noticias y Más y Al Mediodía. Luego regresó al Canal 51 donde fue el presentador principal de noticias de Telemundo 51 por 25 años. Ambrosio ha sido galardonado con 8 Emmys, y ha recibido muchos reconocimientos por sus diversas series investigativas. La Academia Nacional de Televisión de Estados Unidos le otorgó el prestigioso premio Silver Circle. También fue honrado con otros premios como el de United Press International, por el mejor noticiero de televisión de la Florida en 1989 y 1990, además de un reconocimiento de la Prensa Asociada.

Tienes una larga experiencia como periodista. ¿Cuál ha sido la entrevista más difícil que recuerdas?

La más difícil fue cuando estuve frente a Fidel Castro, porque le quise decir cosas que no podía. Uno tenía que mantener la cordura… déjame decirte, es una mezcla que sentí y tuve que vivir, como cubano y como informador. Aunque lo increpé sobre temas como la libertad, los presos políticos y demás, también se hizo difícil la entrevista. Esto fue en Bahía, en Brasil, y los guardaespaldas me tomaban la mano para que no pudiese mover el micrófono… había uno que me tenía casi agarrado por el cinto, por la parte de atrás, se paraban al lado, empujaban, se acercaban mucho, era como una especie de juego psicológico, de presión para amedrentar y que no hiciera las preguntas correctamente. Así que la entrevista fue muy difícil porque a pesar de hacerle las preguntas correctas, había que lidiar con tener cuidado de que no me halaran del cable para desconectarme y todas estas cosas.         
Ambrosio nos comenta cómo en su larga carrera como informador ha vivido muchas anécdotas, algunas que le han tocado profundamente los sentimientos, como el caso de un niño que conmovió a todo el sur de la Florida que falleció esperando un trasplante, o cuando tuvo que informar del hundimiento del Remolcador 13 de Marzo, con todas las personas, entre ellas niños, que murieron en la tragedia. Pero también las ha tenido divertidas, como cuando una vez, a punto de empezar el noticiero, uno de los miembros del equipo de trabajo, se le olvidó que ya iban a salir al aire, y estaba conversando con los cuatro presentadores, y saltó en el escenario y se llevó una cerca que había separando. Ambrosio se ríe y comenta: “¡Como diría Felo Ramírez, se llevó la cerca, y tuvimos que empezar, muy serios aguantando la risa, como si nada…!”

¿Cuál es la entrevista que siempre has soñado hacer?

Siempre quise entrevistar a Fidel Castro, pero una entrevista como se conoce, no con los problemas que dije antes, no de pie, con presiones. Entrevistarlo para poder increparlo con las violaciones a los derechos humanos que él cometió, los asesinatos, y los abusos a presos políticos.. Fui el primer periodista que lo increpó cuando fue el hundimiento del Remolcador 13 de Marzo. Ahí tuvimos problemas, porque no nos dejaron llegar hasta él, los guardaespaldas nos lo impidieron, pero siempre quise poder estar frente a él y entrevistarlo sentado. Por otro lado, a mí me gustaría haber entrevistado a la Madre Teresa de Calcuta, porque era como una santa, y me hubiera gustado escuchar su perspectiva, que me hablara cómo se despojó de todo para ir a atender a los más pobres. Me hubiera gustado eso. Y al Papa Juan Pablo II tuve la gran oportunidad de poder estar a escasos pies de él, cuando vino a Estados Unidos estuvimos en un seminario en Newark, New Jersey, y también estuve cerca cuando tuve que cubrir la Asamblea especial del Sínodo de Obispos para América, ocurrida antes del viaje del Papa a Cuba. Pero me hubiera gustado sentarme con él y entrevistarlo para conocer sus ideas religiosas, que como católico, eran preguntas de las que me hubiera gustado escuchar sus respuestas directamente de él.

Hablemos sobre las redes sociales, ¿qué opinas de esta nueva etapa de información con las redes?

- Creo que vamos a un paso gigantesco, muy rápido. Las noticias en televisión han avanzado, pero las redes sociales han venido a revolucionar los medios de comunicación y creo que cada día el reto para nosotros los periodistas es estar al tanto del avance, modernizarnos más en las redes sociales, porque ya solamente no se dan noticias a través de la pantalla, sino también en redes, y ese es un nuevo contacto que tenemos. Antes era solamente un contacto a través de la pantalla chica, hoy también por esa vía.

EL OTRO AMBROSIO, MENOS CONOCIDO

En numerosas ocasiones lo hemos oído manifestarse como una persona de fe y lo hemos visto visitar la tumba de Santiago de Compostela en España.

¿Cuál es la peregrinación o la visita que te falta por hacer?

- Jerusalén sin duda alguna. Es algo que lo hemos comentado en familia, que lo queremos hacer, y yo sobre todo, quiero visitar los lugares sagrados por donde caminó mi Salvador, nuestro Señor Jesucristo. España la quiero mucho, mi abuelo era canario, pero también quiero a los gallegos, a Galicia, y la familia por parte de mi papá de crianza, era gallega.

En la misa dominical, Ambrosio suele acompañar con su guitarra al coro de la iglesia en Nuestra Sra. de los Lagos en Miami Lakes. Hemos visto que tus pasiones son las noticias y la música... ¿en ese orden?

- Las noticias y la música, sí, en ese orden. Primero las noticias porque es lo que respiro, es lo que vivo, lo que siempre me ha gustado desde niño y que, gracias a Dios, he tenido la bendición de poder hacer y también gracias a los televidentes, que me abrieron las puertas de sus hogares para que yo entrara y siga entrando en ellos. Después de las noticias la otra pasión es la música, claro, uno tiene a Dios primero y a la familia, que son mis prioridades en la vida, pero luego les seguirían las noticias y la música.

Si tuvieras la oportunidad, ¿qué te gustaría dejar para la posteridad, un buen libro o un buen disco?

¡No!, ¡un buen libro primero, siempre!. Noticias primero. Es mi pasión, como te dije. Recuerda que yo vivo, como, respiro y duermo noticias.

Ambrosio nos declara ser un fiel beatlemaníaco y cada año viaja y asiste a los conciertos que celebran los seguidores de los Beatles, entre ellos Chicago y Nueva Jersey, donde se reúnen fanáticos de muchos países. Él se siente un rockero, pero últimamente también está siguiendo la música indie pop. Su músico favorito es George Harrison que, aunque no profesaba la religión cristiana, era una persona muy religiosa, lo que en su adolescencia lo acercó a Dios, por ser un hombre de fe.

¿Y de los hispanos qué cantante te gusta?

- De los hispanos me gusta la música española de mi infancia, los Mustangs, Fórmula V, Juan y Junior, y Julio Iglesias, - e inmediatamente añade - ¡soy un fanático empedernido a la música de Julio Iglesias!, sin duda, y además se lo he dicho al propio Julio cuando he ido a los conciertos. Y de los cubanos, mi hermano Willy Chirino, que no quepa duda. De la música cubana de Miami de los años 70 y 80, ¡ahí no me quiero meter en problemas!, me gustan todos los grupos de esa época, pero de mi infancia en Cuba, Juan y Junior.

¿Qué es lo que la gente no sabe de Ambrosio Hernández?

- Yo soy un hombre muy privado con la familia, en el aspecto que me gusta mantenerla separada de mi trabajo. Yo creo que eso lo aprendí de mi propia familia, que éramos gente que ponía a la familia como número uno en nuestras vidas, y sigue siéndolo. Primero Dios, que es lo primordial, y después la familia. Yo suelo poner fotos cuando voy a lugares, de cosas que estoy haciendo, porque hoy así es con las redes sociales, pero siempre me ha gustado darle a mi familia esa privacidad, porque yo soy quien está frente a las cámaras y no ellos.

Ahora que viene el Mundial de Fútbol, ¿te gusta más el fútbol o el béisbol?

- ¡El béisbol!, ¡eso fue con lo que crecí y jugué cuando niño en la calle!

Y en el Mundial ¿a quién le vas?

- Bueno, te tengo que decir que mi equipo favorito es el Real Madrid, pero como selección me tengo que ir con España. Cuba no está jugando y tenemos el problema que tenemos con el gobierno, así que cada vez que hay un campeonato de fútbol le voy a España.

Por último, ¿cuál es la virtud que más admiras en las personas?

- La humildad. Yo creo que la humildad lo acerca a uno a Dios. Las personas que tienen un corazón humilde y que aman, yo creo que ya empiezan, o ya están viviendo en el reino de los cielos. 

Y con esa misma humildad y amabilidad con la que nos trató, Ambrosio Hernández ha sabido ganarse el afecto del público que lo sigue en cada intervención, ya sea ante las cámaras de la televisión o en los numerosos eventos comunitarios en los que participa a menudo.

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