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No caiga en matrimonios fraudulentos por legalizarse

Como ya se habrán imaginado los lectores, nuestro artículo de esta edición se refiere al matrimonio y los beneficios que éste tiene en materia migratoria.

Aunque se suele decir que el amor es ciego, estoy segura de que alguna vez han conocido a alguna pareja, bien sea en una fiesta o en una reunión social de cualquier tipo, de la que probablemente han pensado “algo raro”. Puede ser que no lucen felices, o que hay mucha diferencia de edad entre ambos, o que sencillamente “no pegan”.

Exactamente eso mismo piensa el Servicio de Inmigración cuando recibe una aplicación de residencia por matrimonio y se encuentran a dos cónyuges con esas características. Por estos motivos, el Servicio de Inmigración es cada vez más estricto en el momento de entrevistar a las parejas y a veces las somete a un interrogatorio exhaustivo.

Anteriormente, la situación era muy distinta, pero por el alto número de casos de fraudes cometidos, no han tenido más remedio que usar la lupa y hacer una profunda revisión a cada aplicación. También la automatización y la tecnología han facilitado los medios para atar cabos cuando existe algo “sospechoso” en la aplicación.

La forma más rápida y beneficiosa para obtener la residencia es a través del matrimonio con un ciudadano. También existe la visa de prometido o fianceé, y otra vía muy frecuente en nuestra comunidad es a través del matrimonio con un ciudadano cubano por medio de la ley de ajuste cubano, siempre y cuando su residencia haya sido otorgada bajo esa clasificación.

Es importante destacar a nuestros lectores, que puede ser que un matrimonio sea verdadero en su inicio, sin ninguna intención fraudulenta, y que posteriormente termine mal o uno de los cónyuges haya sido sujeto de abuso o violencia doméstica. En este caso, todavía el cónyuge afectado, puede aplicar a la residencia, pero debe demostrar el abuso o violencia doméstica. Para el Servicio de Inmigración los aplicantes tienen la carga de demostrar que su matrimonio es de buena fe y que no se ha hecho para evitar o evadir las leyes de inmigración de este país. En una ocasión me comentó un oficial de Inmigración que no hay tiempo suficiente para detectar todos los posibles matrimonios fraudulentos, como realmente ellos quisieran, pues resulta imposible dedicar 4 ó 6 horas diarias a cada pareja de entrevistados. Por lo tanto, el Servicio escoge a aquellos casos que presentan algunos datos sospechosos que les hace pensar en la posibilidad de fraude.

Es importante que tengan en cuenta que si el Servicio de Inmigración determina que su aplicación es fraudulenta, usted no podrá aplicar a través de otro beneficio de inmigración y pierde toda posibilidad de obtener la residencia de otra manera (por ejemplo que un hijo ciudadano lo pida al cumplir los 21 años). Una vez que el oficial ha determinado que usted se ha casado “por papeles” es muy difícil de obtener la revocatoria o nulidad de esa decisión a menos que haya habido abuso discrecional por parte del oficial.

No trate de engañar al gobierno americano con un matrimonio “de mentirita”, no se lance al agua solo por eso. Un matrimonio es algo muy serio. El amor es ciego, pero Inmigración NO.

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