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La entrevista laboral exitosa

Cuando un empleador recibe su resumé y se siente interesado, le va a conceder una entrevista. Pero ¿qué se debe hacer entonces?.

Yo siempre digo que la entrevista laboral es como una obra de teatro. Usted tiene que ir muy bien preparado, porque si bien es cierto que tendrá una, si en esa entrevista usted no se desempeña bien, no tendrá dos tres.

Cuide la imagen que proyecta.

Prepárese bien, dé una vuelta disimulada por la compañía para ver cómo es, cómo luce y se viste la gente. En cuanto a la presentación, es el “marco” de su resumé y sus habilidades. Recuerde siempre que menos es más. Vístase de una forma que no sea llamativa. Por ejemplo, si va a aplicar a un trabajo de oficina, vístase con tonos conservadores grises o azules, que parecen prácticamente como uniformes. Si va a aplicar a unos almacenes, ¡llegue nítido!, no se le ocurra llegar en shorts y en chancletas, eso es lo más desagradable que hay. A las mujeres nos gustan las uñas decoradas o usar joyería que haga ruido; evite eso, evite todo lo que distraiga al empleador. El perfume ¡ni de chiste!, ¡ningún tipo de perfume!. El maquillaje debe ser muy discreto y nada de argollas o de aretes enormes. Use unos aretes pequeños que le den a su rostro una mejor presentación. Y en cuanto al cabello, evite que cubra su cara, muestre su rostro, que se vean bien sus ojos, para que pueda verse con el empleador frente a frente.
Si usa falda, no la use muy corta, sino una que al sentarse esté a dos dedos por arriba de su rodilla.
Si lleva falda póngase medias, y si usted es una persona prevenida y se le rompió, debe tener otras en su cartera, por si ocurre una desventura. Los hombres tienen que ir nítidos también. Si usted se limpió sus zapatos solo por delante, acuérdese de que cuando dé la vuelta se los van a ver por detrás. Límpielos bien.

Cuide su actitud.

En cuanto a la actitud en la entrevista de trabajo, usted no llegue “cantaletoso” ni necio. Preséntese a la recepcionista y recuerde que esa persona son los ojos y los oídos de los que están allí. No se ponga a decir: “¿Cuándo me van a recibir?, ya llevo rato esperando...”.
Ni quiera Dios que esa persona le diga a su jefe: “Aquí hay una persona que me tiene loca, es muy insistente…”. A usted lo van a descalificar porque no es el tipo de persona que andan buscando. Si hay otras personas en la sala, déjese de platicaderas, manténgase ocupado, viendo su resumé o haciendo algo, no es conveniente conversar con los otros, porque puede que estén también aplicando para la misma posición. Sea paciente, tenga una excelente actitud y mantenga sus hábitos de cordialidad y educación desde que llega hasta que sale, porque la entrevista no comienza en la oficina, sino desde que llega al estacionamiento, o bien en el ascensor o las escaleras, porque usted no conoce quién es la persona que lo va a entrevistar y nunca se olvide de que alguien le está mirando.

Las condiciones laborales.

En cuanto a las condiciones de trabajo, hay quienes me dicen si se debe preguntar o no por el salario. Por lo general los anuncios dicen lo que se va a pagar, pero la entrevista de trabajo no es un interrogatorio, usted puede tomar nota de lo que le están diciendo y al final, cuando le pregunten si tiene algo que decir y hay algo de lo que no se habló, no se haga el importante o el valiente y diga: “No, no tengo nada”, si tiene algo que preguntar comente: “Si me lo permite, yo he tomado algunas notas y no hemos hablado de las condiciones, los horarios, si va a haber beneficios y cuánto puedo esperar.” Al empleador que es sabio, le causa muy buena impresión ver que una persona se preocupa por sí misma y que cuida por los detalles en las cosas importantes en su vida, ya que va a actuar y cuidar de igual manera a la compañía. No salga nunca de una entrevista sin estar claro de las condiciones laborales, de los horarios y también de los beneficios y salarios.

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